Una mujer americana llegó a Europa antes del descubrimiento de América

Todo lo que es el continente americano, que va desde la punta extrema de Alaska hasta la última isla de la Patagonia, viene siendo reconocido desde hace siglos como el Nuevo Continente. Europa, Asia, África y Oceanía son territorios que de acuerdo a la historia, tiene muchísima más antigüedad.

Se habla del Nuevo Continente porque por entonces era un territorio desconocido, donde solo vivían civilizaciones indígenas como los mayas, los aztecas o los incas. Pero luego, en el año de 1942, Cristóbal Colón llegó a estas tierras para reescribir un nuevo capítulo en la historia de la humanidad. 

Unos diez años más tarde, llegaron a América las primeras mujeres originarias de España. En este viaje contaron con la compañía del fray Nicolás de Ovando, hasta que el barco se detuvo en la famosa isla de La Española, que hoy en día es reconocida por ser el hogar de la Republica Dominicana y Haití.

El nacimiento de un mestizaje 

La razón por la que las mujeres viajaban desde Europa a América, obedecía al hecho de que los mismos Reyes Católicos deseaban evitar a toda costa que los mismos conquistadores tuviesen que mezclarse con las mujeres nativas del Nuevo Continente. 

La filosofía que representaba esta decisión no era otra que el mantener la pureza de la sangre, como también el lograr que la cultura y las tradiciones se preservaran. De poco sirvió ese intento, porque los conquistadores decidieron aceptar sus instintos carnales, dando vida a así al mestizaje amerindio. 

Esta mezcla de sangre y genética, dio vida a una nueva generación de mortales. Ahora el color de los nativos había cambiado, lo que se convertía en un punto de referencia que tendrían en cuenta las sociedades del extranjero. Tanto así que eran denominados como criollos. 

Una investigación afirma todo lo contrario 

Eso es lo que cuenta la historia. Se habla de que a partir de entonces germinó una nueva genética. Algo que hasta entonces no había sido posible, debido a la imposición de las grandes distancias. Hoy en día es muy común que una persona tenga un padre que sea proveniente de Japón y su madre de Canadá, por ejemplo. 

Pero para entonces, lograr una “mezcla sanguínea” y genética de ese estilo era poco probable. Sin embargo, una reciente investigación podría afirmar lo contrario. O por lo menos, que una mujer originaria de América haya llegado a Europa para iniciar un discreto mestizaje en el Viejo Continente. 

Una mujer americana, habría viajado entonces a Europa, para establecerse y tener sus primeros hijos. A esta conclusión ha llegado un grupo de investigadores de la Universidad de Islandia. Para llegar a esta verdad, se analizó la esencia genética de cuatro familias del país. Esto fue posible, haciendo uso del banco de ADN de la compañía deCODE Genetics. 

320.000 muestras genéticas posee la compañía deCODE Genetics 

Se estima que esta compañía biofarmacéutica posee alrededor de unas 320.000 muestras genéticas de islandeses. Así que en esencia tiene acceso a toda la genética de los habitantes de esta isla, ubicada al norte de Europa. El estudio llevado a cabo por la Universidad de Islandia fue publicado a través de CSIC, es decir, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. 

Este medio es reconocido como uno de los entes de mayor investigación científica en el país de España, como también el tercero reconocido en toda Europa. Se trata entonces de un estudio serio que identificó entonces un total de cuatro familias distintas, que en total representan unas 80 personas, donde se evidencia que en ellas existe un linaje amerindio. 

¿Por qué se trata de un descubrimiento asombroso? Pues porque hasta entonces, se tenía claro que la genética de los islandeses provenía de los países escandinavos, tales como Escocia e Irlanda. No existía rastro alguno que indicara que tuviese una relación genética que proviniese de América. 

¿Cómo es posible que haya ocurrido esto? 

Y sobre todo, el dato más interesante para los investigadores, que esta mezcla sanguínea estuviese presente desde mucho antes de que Cristóbal Colón lograra descubrir el Nuevo Mundo. Así lo declara Carles Lalueza, quien hace parte del Instituto de Biología Evolutiva de la Universidad de Pompeu Fabra de Barcelona, quien también participó en esta investigación. 

Aceptar esta verdad, implica aceptar otras. Por ejemplo, este investigación instauraría por completo la verdad de que Cristóbal Colón no fue el primero en llegar a América. Existen textos antiguos del siglo XIII que afirman que los escandinavos llegaron al nuevo continente a través de las costas norteamericanas desde el siglo X. 

Además, en el año 2016, un grupo de arqueólogos descubrió que al sur de una isla canadiense, se ubicaba un campamento vikingo que debió ser construido entre el siglo VII y XII. Lo curioso aquí es que Islandia quedó marginada desde el siglo X del resto de Europa, por lo que los genes americanos se mantuvieron en esta isla. 

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