Los peores minutos en la NASA

Curiosity es con toda seguridad uno de los proyectos más ambiciosos en la historia de la investigación aeroespacial. Se trata de un sofisticado equipo que representa un peso de 899 kilogramos y aterrizó en el suelo de Marte el 6 de agosto de 2012. Había estado viajando por el espacio a lo largo de 9 meses. 

Hoy, su misión continua activa, mientras cuenta con un sistema de generador termoeléctrico de radioisótopos que le proporciona la energía para desplazarse por Marte. A lo largo de estos siete años, este sofisticado equipo se ha desplazado por buenas regiones del planeta realizando investigaciones. 

Pero, ¿sabías que la NASA afrontó con esta tecnología los 7 minutos más pesados de su historia? Y es que lograr que el equipo logrará aterrizar de manera perfecta sobre el planeta, supuso un trabajo bastante arduo y agonizante. Eso es lo que afirma John Grunsfeld, quien es uno de los directores de la agencia espacial de los Estados Unidos. 

Los retrocohetes fueron de vital ayuda 

Lograr que ese invento, con su cercano peso de una tonelada se posara en el planeta, fue algo complicado, teniendo en cuenta que este equipo se encontraba a 570 millones de kilómetros del planeta Tierra. Más allá de eso, el Curiosity tenía que afrontar los riegos de cruzar la atmósfera. 

El Curiosity representa uno de los equipos de robótica e innovación científica más potentes del mundo. En parte porque cuenta con su propio sistema de inteligencia, lo que le permite operar sin que tenga que ser monitoreado desde la sede oficial de la NASA. 

La gran complicación que afrontó el Curiosity durante su aterrizaje se encontraba en el hecho de que su descenso debía ser amortiguado haciendo uso de bolsas de aire. De modo que el departamento de ingeniería decidió crear una especie de grúa con retrocohetes dotado con cuerdas de nylon, lo que permitió conducir al robot a un aterrizaje bastante suave. 

Un paracaídas de 21 metros de diámetro 

Pero entonces, mucho antes de que se logrará completar el fantástico aterrizaje, la maquina fue víctima de un fuerte descenso que se prolongó durante 7 minutos. Lo que ocurrió es que una vez el Curiosity logró introducirse en la atmosfera de Marte, se activó el paracaídas, que contaba con unas dimensiones de 21 metros de diámetro. 

De ese modo, se redujo la velocidad de la caída, logrando que el descenso fuese de 1.600 kilómetros por hora. En ese momento, la misma computadora del Curiosity comenzó a procesar un centenar de datos, estableciendo cálculos matemáticos en milésimas de segundos. Así, se lograron activar los ocho sistemas de retrocohetes. 

El descenso continuó frenándose y cuando el equipo estaba a punto de entrar en contacto con el suelo, una “grua” se hizo cargo de colaborar en el proceso final, garantizando así que se tratara de todo un éxito. En total fueron 7 minutos lo que representó esta operación de descenso. 

Siete minutos agonizantes de duda y terror 

En el planeta Tierra, la ansiedad fue tremenda, porque todo el proceso dependía prácticamente de la misma programación que se le dio a la máquina. No había manera alguna de interceder en la actividad del Curiosity, teniendo en cuenta que se ubica a millones de kilómetros del hogar del ser humano. 

En palabras de Pete Theisinger, quien estuvo a cargo del proyecto Jet Propulsion Laboratory, esos 7 minutos fueron los más angustiantes de la historia de la NASA. Y es que además, no existía comunicación por radio con el Curiosity. La falta de conectividad se debía precisamente a la ubicación de los dos orbitadores americanos ubicados en Marte. 

Estos orbitadores dejaron de enviar señales al Curiosity, cancelando cualquier tipo de comunicación con la sede oficial de la NASA en la Tierra. En todo caso, hoy en día este sofisticado equipo se mantiene activo, mientras cuenta con diez instrumentos científicos de alta tecnología, como también con distintas cámaras de alta definición y un láser cuyo costo es de unos 2.500 millones de dólares

El futuro del Curiosity

El Curiosity, como equipo de alta tecnología, ha aportado muchísimo sobre el conocimiento aeroespacial. A lo largo de los siete años que lleva este sofisticado equipo trabajando en el planeta rojo, han sido muy interesantes los datos y fotografías obtenidos. 

Aunque para decepción para muchos, no existe rastro alguno de alguna civilización o pistas que indiquen que existe vida inteligente en este mundo. Sin embargo, los datos científicos en materia de química y física, indican que sería un planeta que puede ser colonizado. 

Las investigaciones en curso se mantendrán y es posible que en un futuro no muy lejano, el Curiosity vuelva a tener contacto con el ser humano. Muchas personas en el planeta Tierra, esperan que ese suceso se logre cuanto antes. Y así, mantener viva la fascinación de los misterios de la vida y la extensión del Universo. 

Sigue explorando
Saqqarah, el santuario de cristal