La CIA entrena a gatos espía en un nuevo proyecto secreto

La CIA, es una de las agencias de inteligencia más importantes del mundo. Y como tal, ha tenido que ingeniárselas de una y mil maneras para cumplir sus misiones. Durante la Guerra Fría, esta agencia tuvo que trabajar fuertemente para combatir los espías y los agentes dobles. 

Y una de sus invenciones más fabulosas fue el uso de gatos espías. El proyecto Acoustic Kitten. La palabra acoustic, tal como lo insinúa significa acústico. Mientras que Kitten, hace referencia a gatitos. Es decir, el proyecto tenía como nombre Gatitos acústicos. Para este proyecto, el gobierno americano designó un capital de hasta 20 millones de dólares. 

Gracias a ello, pudieron infiltrar una gran cantidad de gatos, aunque con mucha discreción y moderación, en las embajadas de la Unión Soviética. Todo esto, con el fin de escuchar las conversaciones de los diplomáticos y entender cuáles eran las ambiciones de esta nación comunista. 

Los micrófonos y un transmisor eran esenciales

Lógicamente, cada uno de estos gatos, llevaban consigo micrófonos, al igual que transmisiones muy bien escondidos para captar dichas conversaciones. Sería información confidencial de primera mano, que les concedería el lujo de tener un paso adelante. Un proyecto bastante ambicioso de la CIA, que se le medía a jugar con la personalidad voluble de los gatos.

Existe un libro escrito entre Robert Wallace y H. Keith Meltón, en el que se describe a fondo lo que representó este proyecto espía. Dicho libro fue titulado como Spycraft. De acuerdo a lo que describen estos dos escritores, todo comenzó con las filtraciones de un presidente asiático. 

Durante muchas de las reuniones de este jefe de estado, una gran cantidad de gatos se encontraban rodeando el escenario, sin levantar la más mínima sospecha. Dichos gatos llevaban por supuesto micrófonos integrados. Fue así como se emprendió la tarea de trabajar en este proyecto de gatos espías.

Gatos tipo de 007

En otro libro que reflexiona sobre este proyecto de la CIA, la escritora Emily Anthes explica el proceso que afrontaba el gato para portar el micrófono. Se trataba de un procedimiento de una hora, donde un cirujano se hacía de implantar el micrófono a través de su canal auditivo. Pero además de esto, se agregaba un transmisor ubicado en la zona de cráneo. 

El libro de esta escritora fue titulado con el nombre de Frankestein’s Cat. Sin embargo, la CIA tuvo que enfrentarse a dos problemas fundamentales. El primero de ellos tenía que ver con el factor de que los gatos no contaban con un buen nivel para ser canales de conducción a través de los transmisores. Así que al final se decidió ubicar lo que sería la antena en el mismo pelo del animal. 

El segundo problema que afrontó la CIA, fue el de entrenar los gatos espías para que fueran inteligentes y actuar de manera coherente para introducirse con toda discreción en las reuniones de los diplomáticos. Se trabajó fuertemente en estos dos problemas y al final se logró moldear la personalidad de estos animales para que su comportamiento fuera el mismo de un espía profesional.

El destino tenía otros planes respecto a este proyecto 

Pero entonces la CIA se enfrentó a la fatalidad de que el primero de sus gatos, cuando se dirigía rumbo a la embajada de la Unión Soviética ubicada en Washington DC, fue atropellado por un taxi. De modo que el gatito espía, con toda su tecnología optimizada no logró llegar al sitio exacto en el que efecutaría su misión. 

No se sabe al día de hoy, si aquel taxi estaba siendo conducido por un agente doble ruso. Lo cierto es que la muerte del gato representó el fin de un proyecto cuya finalidad no fue del todo acreditada. Sin embargo, deja en claro cómo una de las agencias más importantes del mundo, acudió a los gatos para sus proyectos de espionaje. 

Sobre el tema de los gatos espías se ha hablado mucho. Se afirma incluso que el gato mismo de Julian Assange, quien fue el creador de Wikileaks (proyecto que reveló los secretos de estados de diversos países), poseía corbatas dotadas con pequeños micrófonos. De acuerdo a esto, este hombre pudo escuchar a los miembros de la embajada de Ecuador, en la cual estuvo refugiado durante 2487 días. 

¿Te atreverías a usar un gato con estos fines oscuros? 

Fue un gato muy célebre, que tuvo el sobrenombre de El gato de la embajada. Muchos dudan hoy en día que este hombre se haya atrevido a usar esta misma estrategia de la CIA para captar información confidencial. Claramente, usar gatos para el espionaje supone una forma de explotación.

Resulta curioso que unos animales tan nobles e indefensos, hayan sido usados para fines tan “malévolos”. En todo caso, deberías estar alerta. Quizá tú mismo gato en casa, tenga sus antenas bien puestas, mientras estás leyendo este artículo. 

Sigue explorando
Los pueblos del sol